Hogar

Nuestra cama es mi hogar, ese lugar único e inaccesible donde puedo ser yo misma sin descafeinar.

Las sábanas enredadas entre las piernas, arrugadas en aquellos lugares donde necesito aferrarme cada noche contigo, hablan de ti y de mí, de cuando hacemos el amor y hasta de cuando perdemos un poco la razón.

Cuentan historias de placenteros ojos en blanco, de gemidos a media voz y jadeos a media tarde, de besos secretos y palabras prohibidas. Te pueden contar cuantas tarde de lluvia nos pasamos compitiendo con el soniquete de las gotas contra la ventana, tantas, que todavía saben a poco. También pueden dar razón de los para siempre, de las muchas despedidas, como siempre entre tú y yo, pero también de los reencuentros por todo lo alto.

Pueden decir eso y mucho más porque nuestra cama es hogar y tu pecho mi parapeto.

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Reflexiones de septiembre

Las hojas de los árboles comienzan a rodar por las aceras haciendo crujir mis pasos a cada rato. Es septiembre y su llegada, un mes que por momentos se siente más comienzo que el propio enero.

Todos los comienzos son motivo de excitación y nervios, como cuando eres pequeño y una vez acabado agosto estás deseando que empiece septiembre para volver al cole. El olor a libros nuevos, lápices, rotulatores y el reencuentro con los compañeros. Luego te haces mayor y ese sentimiento es reemplazado por otra emoción un poco más negativa, es la aparición de las obligaciones.

No obstante, con o sin obligaciones, todos sentimos ese gusanillo a la vuelta de algo. Siempre nos preguntamos cómo será este año, qué sorpresas traerá la nueva etapa. Pues el tiovivo nunca para de girar con la ilusión repartida entre sus caballitos. Vuelta a vuelta, siempre predecible, pero emocionante al mismo tiempo.

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Garras mentales

Ven y acomódate, descansa un rato, me dijo, y yo le hice caso. Me dejé llevar por la su lánguida tranquilidad, abandonando todo por un rato más de paz.

Cuando me me quise dar cuenta, sus garras afiladas se aferraban a mí sin dejarme siquiera respirar. No había escapatoria.

Los días sin alegría se sucedían uno tras otro, sin expectativas en el horizonte, esperando cada momento del día poder abandonarme un poquito más. Mientras, ella extendía sus tentáculos sigilosa por mi mente. Atrapándome.

Huir de ella es un camino largo y oscuro, y en ocasiones solitario, pero si no te aferras a cualquier rayo de esperanza, ella devorará todo lo que eres.

La depresión.

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Diálogos – Revueltos

– A veces me abruma demasiado.

– ¿El qué? ¿Quererme? !Cómo te vas a abrumar por eso, si es algo bueno!

– No he dicho que fuera algo malo, pero es que tu sientes despacito, pausado, casi saboreándolo… Yo en cambio tengo todos estos sentimientos dentro de mí: gritando, dando patadas y desesperando por estar junto a ti y hay días en es complicado controlarlos…

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