Amar es como volar

Amar es como volar en Letras & Poesía


Los seres humanos somos seres racionales, tratamos a todas horas de buscar explicaciones a los fenómenos que tienen lugar a medida que nos vamos desarrollando. Sin embargo, en muchas ocasiones no somos conscientes de que no todas las cosas tienen su explicación racional por mucho que nos empeñemos, y mira que hay veces que pugnamos incluso por racionalizar el querer.

Pero el amor tiene mucha más altura de miras que nuestra pobre visión humana. Y es que amar es dejarse ir temiendo caer mientras se confía en esas alas que bates con desesperación, las mismas que son deudoras de la confianza que te merece el sujeto de tu amor.

El querer también es confiar que puedes ser feliz, que el amor no tiene que doler siempre y que puede curar las heridas, incluso las que creías ya cicatrizadas.

Al amar se aprende a alzar el vuelo confiando en tu propia valía, procurando dejar atrás la necesidad de no equivocarte nunca, abandonando el desear ser perfecto sin atender a la belleza de la imperfección, a la pureza de vivir en la cuerda floja emocional.

En ningún momento vital se es tan fuerte y débil a la vez, ni se está tan expuesto y a la vez tan protegido. En ningún otro instante estarás tan convencido ni más perdido en tu vida. Cuando te toca enamorarte descubres a alguien con quien convivías en tu interior, pero que todavía no habías descubierto, hasta que te entregas a otra persona sin reservas. Es en ese preciso instante cuando dejas el singular para pasar a un plural que te completa sin anularte.

Cuando la fortuna de la ruleta gira a tu favor, aprovéchala: alimenta esa llama incipiente que comienza a tomar cuerpo y conviértela en un fuego inextinguible entre vosotros, porque la vida es demasiado fugaz para vivir a medio gas. Es necesario hacer que cada día cuente un poco más que el anterior, sin arrepentimientos y sin certezas banales.

Vivir es amar, y amar es volar.

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Expectativas

Colaboración para Letras & Poesía, para quien se lo haya perdido.

Expectativas


El golpeteo de mi tacón contra el suelo comienza a molestar a mis vecinos en esta sala de espera, soy tan consciente de ello como incapaz de detenerme: es la única manera en que podré aguantar otra hora más de espera.

Nos han dicho que el vuelo se retrasa, un imprevisto más en este mes de distancia. Es curioso cómo trabaja mi mente, durante todo el mes he estado impaciente por tu vuelta, mi cuerpo clama por la falta del tuyo y aun así nada se compara con esta creciente angustia que se propaga de dentro a fuera de mí en este preciso momento.

Es la inevitable expectativa del encuentro inminente. El saber próxima tu llegada, provoca que sienta tus labios rozando los míos sin llegar a besarme, un suave roce y luego esa cruel retirada que nos proporciona la realidad otra vez. Ese tira y afloja casi infantil que conservamos a pesar de la erosión del paso del tiempo, ese tierno pellizco a un tiempo que fue, y que todavía es.

Casi puedo sentir tus dedos en mi piel, solo que todavía no, apenas sí me rozas la mejilla con la punta de las uñas, provocando imperceptibles estremecimientos porque, recordemos, todavía no estás aquí.

Una hora más tarde, anuncian el aterrizaje y me levanto con un pequeño salto de mi silla, molestando una vez más a mis acompañantes. Me apresuro hacia el cordón de seguridad que cerca la puerta por donde saldrás. Casi puedo olerte…

— ¡Por fin! Cuando pensaba que cuarenta años a tu lado me habían curado de todo, me doy cuenta de que no: no me habían preparado para un simple mes sin ti — estiras tus arrugas en una sonrisa que se refleja en mí.

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Habría sido (Letras & Poesía)

Texto publicado en una de mis colaboraciones para Letras & Poesía, para quien se lo haya perdido.

No habría sido


Hoy es tu cumpleaños, o quizás debería decir habría sido. Pero para mí siempre lo va a ser aunque en realidad no hayamos tenido la oportunidad de celebrarlo juntos ni una sola vez.

Como cada año en este día, no voy a trabajar ni a hacer nada, siempre tengo una buena excusa preparada con su buen tiempo de antelación. Para el trabajo: tengo una terrible gripe que es muy contagiosa y para el resto del mundo… Bueno, tengo que admitir que simplemente desaparezco.

El día de hoy lo dedico a sentarme en la que habría sido nuestra silla: tuya y mía, para balancearnos despacio mientras yo te susurro cosas absurdas en las orejitas. Me siento y miro por la ventana sin ver nada en realidad, el dejar vagar la mirada me reconforta  en cierta manera, me permite poder imaginarme cómo habría sido esa carita que tan clara tengo en mi mente, a pesar de que en realidad no sé cómo hubiera sido.

A media mañana me levanto y voy a la cocina. Nunca he sido muy buena en el arte culinario, y ni decir tiene que la repostería es una de mis más pendientes asignaturas, pero sé hacer cupcakes y se me da bien decorarlos y presentarlos así que te habría hecho tantos como años cumplieses, cada año uno más. Tampoco tuvimos tiempo para ello, pero ahora, cada año, horneo el número correspondiente y me los como de vuelta en la mecedora.

El día transcurre lento. Veo pasar las horas limitándome a existir, a pensar, a imaginar. Imaginarte.

Mañana será otro día y dolerá un poco menos a lo mejor, hasta que algún detalle accidental te devuelva a mis pensamientos y vuelva a sentirte en mis entrañas. Hasta entonces tengo que sobrevivir. Hasta el próximo año.

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Venganza (Letras & Poesía)

Texto publicado en una de mis colaboraciones para Letras & Poesía, para quien se lo haya perdido.

Venganza


Ella luce clara y fría, como una tarde de otoño a finales de verano llena de bruma. Ya se le han agotado las palabras, los hechos y los perdones. Hace tiempo que blande cada última palabra cual sibilina estocada, deseando pegar en el centro mismo de la debilidad de quien fue su todo.

Su pétreo rostro de mármol permite adivinar la trágica verdad: que está muerta por dentro, que ya ni sufre ni padece, ni siente alegría o gozo. No es de extrañar pues junto las cicatrices que recubren su cuerpo como finas telas de araña envejecidas por el paso de los años, su alma se halla remendada con tremendos costurones, indispuesta totalmente para sentir piedad por nadie más que sí misma.

Así pues, cada mañana se mira al espejo y deja de reconocerse un poco más. Hubo un tiempo en el que tuvo que luchar fuerte para dejar de verse como la víctima que fue, como una más entre las noticias matinales del telediario en materia de violencia de género, una lucha solitaria que la arrastró por el fango de la depresión y la crueldad de la desesperación. Hoy eso ha terminado, pero la batalla no ha hecho más que comenzar: no sabe cuándo se lo propuso, ni cuando comenzó a llevarla a cabo, pero la venganza está ahora en su mano. Venganza que le proporcionará un cierre que la injusta justicia no supo procurarle, destrozando su vida de nuevo.

Mirándose todavía en el espejo como todas las mañanas, alcanza por fin la máxima de las venganzas: decidir volver a la vida y tratar de ser feliz, aunque se trate de un largo y tortuoso camino.

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Triste Felicidad(Letras & Poesía)

Texto publicado en una de mis colaboraciones para Letras & Poesía, para quien se lo haya perdido.

Triste Felicidad


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Yo soy feliz en  mi tristeza, en esa en la que un día perfecto es aquel en que el otoño más lluvioso se deja ver o en el que la primavera llora porque el invierno se va. Porque soy de las que mira el cielo buscando nubes de lluvia que incendien mi corazón con  la melancolía, porque sí, a mí me gusta la lluvia, me gusta el olor que trae consigo y el fuerte repicar contra un tejado de madera. Me gusta que me moje las ideas y haga que mis ojos se desborden de lágrimas que no fueron ni van a ser derramadas.

No siempre es necesario sonreír, muchas veces con un amago de sonrisa basta para iluminar el día más aciago cuando te cuesta tantísimo fingir que estás bien. Todo vale, estar triste también, al final las aguas revueltas siempre vuelven a su cauce.

Soy la chica de las decepciones. Si no esperas nada, nada te puede sorprender. No soy mejor ni peor, pero escribo sobre lo que conozco y de decepciones sé un poco. Sé demasiado de esa sensación de pérdida, de mirar alrededor y ver como todo pierde su significado… Palabras, frases y gestos que ahora están vacíos, cuando un día rebosaron intenciones secretas.

Hubo un antes en el que cada farola, cada árbol, una plaza, un parque, una esquina… Todos tenían algo especial y aunque solo fuera tu mente la que se paseara por allí, era inevitable que esa amplia sonrisa asomara en la comisura de tu boca, hasta el día en el que fue sustituida por el vacío. Vacío que termina por definirte, por anclar esa mirada triste en el fondo de tus ojos, volviéndote una fortaleza inexpugnable a los ojos de los demás.

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