Aceptaciones

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Dejar que la luz se vaya de tu lado, igual que el niño apaga por primera vez la lamparita de noche.
Permitir que el arco iris se te escurra entre los dedos porque ya no tienes lágrimas mojadas que llorar, las interiores mejor no comentarlas.
Caminar hasta el final de la calle como por casualidad, buscando lo que ya no está.
Reír y asentir, sonriendo con los ojos en silencio.
Vamos a hacerlo todo muy rápido y en infinitivo, que cuela mejor.

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Danza en la tormenta (Colaboración para L&P)

Colaboración quincenal para Letras & Poesía, para quien se lo haya perdido.


Florecía cada noche bajo su boca, abierta en canal hasta el alma y un poco más abajo. Vulnerable y despojada de toda piel.

Su cadera en unión perfecta y en línea continua con la de él, como cielo y mar en el horizonte, inseparables a pesar de las tormentas de verano que oscurecen al primero y encabritan al segundo. Se fusionan una y otra vez en un baile sin final, dependientes ambos para tocar el cielo y bajar a lo profundo del mar.

Cada vaivén de ambos provoca el estallido de la noche abierta y estrellada ante sus ojos. Porque entre ambos nace vida, crean y destruyen, todo a la vez, sin orden ni concierto. Recorren un camino de ida del que no podrán volver si no es con el alma en llamas y el corazón en las manos.

Pero su tiempo es limitado. Conservarán en la memoria demasiados pocos amaneceres enrollados en el otro, buscando aquello que tienen delante, ciegos a lo que se evaporó en la humedad de la noche.

Como se les disipó el amor sin enterarse.

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Noches de concierto

Las noches de rock se suceden bajo el sol de las estrellas, buscando el alma que perdiste en el último plenilunio bajo el pentagrama fantasma de las canciones que ya no sonarán.

La bruja volará esta noche una penúltima vez antes de colgar la escoba en la cueva de los lamentos, mientras en secreto haces el amor con el error de tu vida, ese que también es el único gran amor que vas a tener.

Presta atención al cielo cuando todo acabe, exhala el humo del cigarrillo de después en dirección a las estrellas. Verás como se resume tu vida en un puñado de notas musicales que ascienden desde el escenario.

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Musas viajeras

Para algunos viajar es una necesidad, otra forma de alimentar el alma y recargar las musas cuando estas se quedan sin poderes para la inspiración.

Hay algo mágico en descubrir las cosas curiosas que tiene la vida. Es hermoso como no dejamos de sorprendernos ante las pequeñas curiosidades que sin esperarlo nos aportan una ráfaga de inspiración para nuestro arte particular.

Cosas como encontrarte con un festival de música folk en medio de la oscuridad en un pueblo costero. Sobre el escenario, un grupo con integrantes de origen asiático interpretan el folk con dejes orientales tan integrados que apenas se hacen notar. Solo en terras celtas, claro.

Con una sonrisa y el lamento de la armónica en los oídos, sabes que has llegado a ese sitio por algo, para que una de esos golpes de vientos te traiga algo inesperado, tanto, que ni siquiera sabías que pudieras necesitar.

Solo te encontrará si sales a buscarlo…

Y que las musas te encuentren trabajando, mejor si es viajando…

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Garras mentales

Ven y acomódate, descansa un rato, me dijo, y yo le hice caso. Me dejé llevar por la su lánguida tranquilidad, abandonando todo por un rato más de paz.

Cuando me me quise dar cuenta, sus garras afiladas se aferraban a mí sin dejarme siquiera respirar. No había escapatoria.

Los días sin alegría se sucedían uno tras otro, sin expectativas en el horizonte, esperando cada momento del día poder abandonarme un poquito más. Mientras, ella extendía sus tentáculos sigilosa por mi mente. Atrapándome.

Huir de ella es un camino largo y oscuro, y en ocasiones solitario, pero si no te aferras a cualquier rayo de esperanza, ella devorará todo lo que eres.

La depresión.

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Deseos sin piedad

Que baje la marea del mundo y me arrastre entre sus olas, ahogándome y cegándome con la sal en profundo del alma.

Que suba de repente la pleamar y me lleve con ella y me estrelle con fuerza contra las rocas de los escarpados acantilados da Costa da Morte.

Que llegue la noche y se fundan las estrellas en el horizonte todavía pintado del color de la sangre, y bajo su manto me lleven las meigas a su guarida de olvido y perdición.

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Color Libertad

Colaboración para Letras & Poesía, para quien se lo haya perdido.

Color Libertad


Caen ya las últimas gotas del cielo, pesadas y perezosas como las lágrimas que ruedan por la cara de los niños cuando en realidad no quieren llorar. Ya no llueve, pero todavía se siente en el ambiente la frescura de las últimas gotas que se confabulan para hacer salir de su escondite al escurridizo arco iris.

Cuando por fin se digne en aparecer, solo lucirá en el firmamento unos preciosos instantes: no los malgastes, hazlo sin dudar, lánzate a la aventura y halla donde se resguarda de las miradas indiscretas ese puñado de colores que resulta tan mágico.

Sal y vuela. Extiende tus relucientes alas de colores con orgullo y no te detengas ante esos que te dicen que no puedes hacerlo. El mundo no te conoce tan bien como yo, no ha visto a quien guardas en tu interior. No se merece tu atención.

Píntate el alma de color libertad, pues nadie debe estar encerrado en una cárcel  interior, prisionero de sus miedos y de los impuestos por una sociedad demasiado gris para la diversidad de tonalidades que somos cada ser vivo. Vive la libertad que todos nos debemos a uno mismo y vuela con altura, sin ninguna cuerda que te ate a ningún pasado que sin duda no fue mejor que el futuro que tienes delante de ti.

No te impongas barreras que no puedas saltar, ni obstáculos que sean imposibles de rodear. Ponte por meta el cielo: allá donde solo los sueños y Peter Pan pueden llegar. Cuando por fin lo consigas: nunca mires atrás.

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La chica de la parada del bus

La chica de la parada del bus, esa que veo todos los días con sus auriculares incrustados en las orejas escuchando lo que debe ser la banda sonora de su vida, es la misma que no puedo arrancarme de la retina en todo el día. Miro sin ver en realidad, a través del holograma que forma su figura en el interior de mis ojos…

Cada mañana me pregunto cómo será esa música que suena solo dentro de su cabeza, pues no tiene aspecto de compartir mi gusto musical… Quizás sean las canciones de La La Land en modo bucle, desde luego harían juego con su impecable pelo liso y sus manoletinas doradas.

Con presunta música de musical y todo, desde mi posición al otro lado de la marquesina no puedo levantar el ojo de ella cada día mientras esperamos la línea siete para cruzar al otro lado de la ciudad. No podría ser más diferente a mí y a mi alma de viejo rockero de los 90 que me impide acercarme y tratar de hablar con ella.

— Nena por Dios, sácale volumen a ese tormento que escuchas, ¡te vas a quedar sorda! — la reprende previo codazo esta mañana la señora que está sentada a su lado.

— Señora, como me voy a quedar sorda con Guns N’ Roses!!!!

Apariencias de esas que nunca son lo que parecen, o casi nunca…

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