Premios 20 Blogs

Hoy vengo a pediros un favor: se abren las votaciones para los Premios 20 Blogs en la categoría de Personal. Me haría mucha ilusión si os tomarais un momentito para darme un voto con el que ayudarme no a ganar, sino a participar que al final es lo más importante, participar y que nos vayamos conociendo entre nosotros.

Aquí os dejo el enlace directo al perfil de mi blog por si os animáis… Recordad que para poder votar hay que estar registrado, solo toma un momentito ☺️

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Ojalá para siempre: unidas y fuertes

Hoy más que nunca somos las nietas de aquellas que murieron quemadas por luchar por sus derechos, por no conformarse y querer para sí mismas y para sus hijas un presente y un futuro mejor.

Por ellas llevamos dentro todo lo necesario para seguir levantándonos por nosotras mismas, por nuestras hijas y también por nuestros hijos, para que sean parte de una lucha que nos incumbe a todos y todas

Somos herederas de la fuerza de nuestras madres, de nuestras abuelas y todas las mujeres antes que ellas que lucharon porque fuéramos iguales que la otra mitad de la población del mundo.

Somos más de la mitad en realidad, porque somos más longevas, aunque en muchas ocasiones nos limitamos a sobrevivir cuando en nosotras nace la vida, somos vida.

Si nosotras paramos, la vida se paraliza.

Ojalá un mundo donde seamos y nos sintamos libres, donde no tengamos que mirar atrás en una calle oscura con el móvil en ristre, por si acaso.

Ojalá una sociedad donde las miradas sean limpias y no ensucien la belleza de unos cuerpos hechos para admirar.

Ojalá pronto, ojalá para siempre: unidas y fuertes.

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Soy yo

La dureza de mis palabras compite con el desapego de tus labios cada vez que arremeto contra ti sin merecerlo. Aguantas cada estocada con cuajo, sin retroceder un paso atrás, como si supieras que de hacerlo sería el final. Final de mi precario equilibrio, de mi denostada confianza más allá de mi propia coraza.

Soy injusta, mis propios sentimientos me embaucan cada vez más, haciéndome alejarte cuando en realidad necesito todo de ti.

Siendo como si me hubiera perdido en esta vorágine de nostalgia y pesar, anclada en vanos anhelos que sé no llegarán.

Soy yo la que te debe, no tú el que ha de pagar.

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2018

Hoy es el día en que cada año nos hacemos promesas, fijamos metas y objetivos, algunos posibles, otros que nosotros mismos sabemos que no queremos o no podemos cumplir realmente.

Este año hagámoslo diferente. Pasemos de prometer, de planificar, a hacer. Dejemos para nunca las promesas vacías, los sueños aparcados, desempolvemos ilusiones y sacudámonos de vida.

Que este año sea el primero de la sucesión de uno de tantos, a cada cual más pleno y feliz.

Feliz comienzo de año, brindo con vosotros y vosotras como siempre, con una taza de café.

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Abuelas embrujadas…

— Abuelaaaaa, ¿por qué el tiesto de la entrada está caliente? ¿Las plantas hierven?

—¡Neno estate quieto! No me toques el caldero… digo el tiesto, que no es para jugar…

— Mamaaaaá, la abuela no me deja tocar nada…

— ¿Otra vez luna llena ayer a la noche mamá? —  un gesto afirmativo a su hija confirma que la abuela ha tenido una noche movidita y que no está para que le toquen ni el caldero ni otra cosa…

— Ay diosa… ¿Cómo me mandas un nieto…? —  suspira con resignación.

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Aceptaciones

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Dejar que la luz se vaya de tu lado, igual que el niño apaga por primera vez la lamparita de noche.
Permitir que el arco iris se te escurra entre los dedos porque ya no tienes lágrimas mojadas que llorar, las interiores mejor no comentarlas.
Caminar hasta el final de la calle como por casualidad, buscando lo que ya no está.
Reír y asentir, sonriendo con los ojos en silencio.
Vamos a hacerlo todo muy rápido y en infinitivo, que cuela mejor.

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Chica en zapatillas 2

La continuación de este pequeño relato… Chica en zapatillas 1


Madrid tiene un olor especial, un olor que podría reconocer en cualquier parte del mundo. Con el metro bajo las entrañas de la ciudad, cada tren se encarga de hacer circular ese aroma por cada uno de los contrastes de la villa.

Ella es una de los cientos de asiduos en el metro cada día: con sus zapatillas danzando en los pies se ha recorrido cada andén del centro para llegar a todos esos lugares de los que siempre había leído tanto antes de mudarse a la capital. Pero esta no es una de esas noches donde espera volverse en el último tren a su pequeño estudio en el centro.

Esta noche la espera una cena elegante en un restaurante todavía más elegante, un lugar de esos donde se junta lo más granado de la alta sociedad madrileña; nada que ver con los comensales habituales de los chinos o mexicanos a los que le gusta acudir a ella.

Cuando por fin se baja del coche solo lo hace por una razón, y es darle una oportunidad a ese experimento de relación con ese dandy de sonrisa dulce del que se quedó prendada en la sección de poesía de la FNAC de Callao. Unos cuantos helados más tarde ya estaba enganchada a la conversación interesante, a la cítrica fragancia que desprendía y a las suaves caricias que producía al hablar.

Así que ahí estaba esa noche, lista para cenar en un restaurando donde tiene para usar más cubertería que dedos tiene en la mano.

— Disculpe señorita, ¿pero le importaría cambiarse de calzado?

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Cuarto de siglo

Puedes con esto, eres más fuerte que esto. Solo estamos nosotros, éramos cinco y solo quedamos tú y yo y no puedo quedarme sola. No puede ser.

Caeré peleando por ti, sabes que lo haré, pero eso significa que tú no puedes rendirte. No puedes tirar la toalla.

Grey’s Anatomy

Otro año más que llega y pasa por nuestras vidas sin la carta que debimos recibir a los 11 años, una carta que deseamos y, aunque sabíamos que no era posible que nos llegara volando a través del buzón, cuando llegaron los 12 años y los 11 quedaron atrás no dejó de ser una decepción.

Es curiosa la vida, como te pone delante aquello que necesitas y más quieres sin que seas consciente de ello porque: los 11 llegaron y pasaron, pero con los 12 algo comenzó. Quizás no fue tan increíble como en nuestros sueños, pero sí igual de mágico y excepcional: el comienzo de una amistad, igual que en ese otro mundo.

Es raro cuando te reconoces en otra persona, cuando sientes esa conexión mental que rehuye las palabras porque no son necesarias. Esa persona con la que formas un universo donde los fallos son pequeñas estrellas superables y los perdones se dan por supuestos, donde la diferencia supone la equidad.

Cuando la encuentres, abraza muy fuerte a esa otra mitad, pues nunca será suficiente.

Mientras, nosotras aquí seguiremos, otro cuarto de siglo más.

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