Promesa adolescente

Es tiempo de dejarte ir, de desprenderme de tu recuerdo y no volver el pensamiento atrás, pero todavía me aferro a esa vana esperanza que nos prometimos hace tantos años, cuando dos adolescentes se despidieron jurando que no estaban ante un adiós definitivo, sino que encontrarían el camino de vuelta junto al otro sin importar los años trascurridos.

Se prometieron que vivirían, que no se bajarían de la rueda del mundo hasta tenerlo claro, hasta saber que estaban preparados para el otro. Hace años que ese momento ha llegado para mi.

Desde la distancia te observo y no reconozco en ti nuestra mirada, aquella que estaba llena de arrojo y sazonada con un poco de locura. La seguridad o la estabilidad no eran nuestras señas de identidad: nosotros vivíamos sobre la cuerda, al borde del abismo y eso quizás sea demasiado pedir ahora.

Yo no tengo opción, desde el momento en que hicimos aquella promesa supe que volvería, pero también era consciente de que tú no regresarías conmigo.

Tras el cristal de tu vida sin mi viviré para honrar la promesa de los adolescentes que fuimos en esta playa tiempo atrás.

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Firmado: Tu pasado

¿Sabes que estás igual que hace ocho años?

Posees la misma cara aniñada de la que me enamoré inconsciente, sin admitir que me estaba pasando, sin ni siquiera darle una pensada a aquello que era evidente a ojos de todo el mundo, incluso para ti, menos para mi.

Pero como te decía… Estás igual, pero mejor, eso es verdad también. Ahora la sonrisa se te enmarca entre unas preciosas comillas que delatan todas las que has regalado en estos años y todas las risas que has lanzado al aire.

Esos ojos de bosque encantado se mantienen igual de brillantes, si acaso más calmados, como los árboles cuando no corre el viento, pero siempre preparados para sufrir los embates de las tormentas más inesperadas. No como antaño que cada vez que me asomaba dentro de ellos me asustaba lo salvaje de su interior.

Y ese alma desde siempre algo añeja para su edad, parece que por fin ha encontrado el equilibrio entre la niña y vieja que habitan en el mismo lugar, venciendo las resistencias de ser una u otra.

Lo veo todo tan claro ahora… Mientras atisbo tu éxito desde lejos soy consciente de mi propio fracaso, aquel que tú misma anunciaste y yo me negué a contemplar. Ahora solo me quedan los recuerdos de lo que nunca llegó a ser y estas vistas del triunfo de tu futuro.

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A ti escritor/a, y a tu mundo

No todos lo entienden, no todo el mundo comprende esa pulsión que aparece de repente y te empuja a escribir, coger un boli y destrozar páginas inmaculadas.

No todo el mundo te comprende. A veces ni tu pareja no sabe por qué lo haces, no llega a entender ese momento en el que sientes la cabeza en llamas por lo que están pariendo tus dedos. En verdad no es fácil y él o ella tiene que saber esperar, tiene que aprender a parar un pensamiento o una conversación porque algo te ha venido a la mente y necesitas proyectarlo, necesita saber esperarte.

Es preciso  que sienta la belleza del momento, de ese instante en que tu cabeza bulle buscando las palabras con las que expresar eso que se te ha aparecido en la mente todavía abstracto. Debe comprender a qué se expone contigo y saber qué esperar, pero también intuir que detrás de cada una de tus letras hay un poquito de él o de ella, un guiño a lo que te aporta, o simplemente saber ver el agradecimiento implícito que porta cada escrito por su comprensión.

Ninguna de las posiciones es sencilla. En muchas ocasiones nos relacionamos mejor con aquello que escribimos que con las personas que tenemos alrededor, porque nuestros personajes son parte de nosotros, sabemos por dónde van a salir y que no nos van a dañar. Cuando te expones al mundo, a otra persona, no sabes lo que te vas a encontrar. Sin embargo es necesario arriesgarse y permitir la entrada a los demás a esos mundos que escondemos, pues se nutrirán de ello.

Es difícil tratar de escribir, de querer mejorar cada día, sobre todo cuando has de compaginarlo con la vida misma, esa que pretende sujetarte las alas y no dejarte ir. Resulta complicado compartir tu tiempo y ser generoso con el, pues resulta muy caro perderlo. Pero hay veces que merece la pena, pues la inspiración te encontrará de repente, sin que tu la llames y mejor que te encuentre disfrutando, o escribiendo.


A veces está bien agradecer a la inspiración y musas de cada uno/a. Gracias.

Cántame en clave de rock.

Llegó sin avisar. Sin pretenderlo se impregnó de él, de su música susurrada al oído en aquellas tardes infinitas. Convirtió su vida en la más bella balada de rock, romántica y desgarradora a partes iguales y llena de grises donde antes solo había lugar para blancos o negros que permitían que desechara todo lo confuso y difícil.
 
Después de llegar a provocarle una perenne sonrisa en el estomago, después de cada beso dado con los labios y con los ojos, después de cada pelea y cada reconciliación, después de tantas cosas habidas y por haber sigue pellizcándole el alma y corazón como el primer día, volviéndola loca a cada paso que dan en ese camino de baldosas amarillas que no tiene final.
 
Las cosas importantes suelen decirse poco, se evita hablar de ellas y sin embargo,no puede dejar de hablar de él, ni de pensarle. Como dijo otro peculiar poeta ” sin ti seria silencio, sin ti se muere mi voz…” . Sin él el alma poeta de ella muere en el invierno de la ausencia de él.
 
Cuesta imaginar un mundo sin él, sin esa sonrisa que solo cuando la mira le llega a los ojos, sin esos abrazos y besos en cada semáforo en rojo, sin ese amor que está más en pie que nunca. Aunque soplen vientos de tormenta y la vida los arrastre por mares agitados no importa, hay amores que solo saben crecer bajo el peso de la adversidad.
 
El camino escogido nunca es el más fácil y a menudo la persona que más amamos es la que menos tregua nos da, solo busca la eternidad en sus ojos, sabes que está ahí.

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SMS, no whatsapp.

Hubo muchas veces que quise llamarte, no, en realidad llamarte no, mandarte un mensaje, pero de aquellos que todavía eran sms, que tenías que contar y acortar las palabras para no pasarte y mandar dos en lugar de uno, de aquellos que no sabías si se habían recibido o si lo habían leído, de los que podían pasar días hasta que te contestaban si la otra persona no tenía saldo. Sí, uno de esos.
Siempre terminaba dándome en los dedos para no escribir ese sms, sí literalmente, como cuando en la escuela a nuestros padres les daban con las reglas en las uñas cuando no se sabían la lección. Tanta indecisión para un sms que sabía desde el primer momento que acabaría escribiéndote, porque al final siempre nos rendimos y ya sea las dos de la tarde o de la madrugada acabamos haciéndolo. Y la respuesta nunca es la que quieres.

Indiferencia: Estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado.
Qué fácil describe la Real Academia Española la indiferencia. Sin embargo cuando se trataba de ti…Bueno, comerse un erizo resultaba más fácil. Esa puta indiferencia que mataba todo dentro de mi. Ese jodido mono de ti que me llevaba de la mano, sábado tras sábado tropezando en tacones demasiado altos entre adoquines. Esa humillante sensación de desprecio que barría mis sentimientos.
Pensar en ti todavía me da ganas de vomitar, de echar fuera todas las palabras atascadas, todos esos sentimientos reprimidos y contenidos, porque querer y decirlo está mal visto, pero odiar y decirlo en voz alta está peor.

 

El tiempo es sabio, dicen. Todo lo cura, dicen. Puede que sí, por lo visto conmigo no funcionan esas mágicas máximas que para el resto de humanos sí valen. Se ve que me he quedado atrapada en la indiferencia de una relación que no era lo que yo creía, en el espejismo de una amistad que no fue tal.
El negocio del perdón debería ser un valor en alza en la bolsa, se busca por todo y a todas horas y se concede con la misma facilidad que se pide, sin tener en cuenta las consecuencias ni lo que provocó en primer lugar esa petición… Los hay que nos cuesta confiar; los hay que nos cuenta perdonar y volver a empezar; También los hay que habríamos dado todo por un perdón, volvemos a empezar?, pero cuando lo quieres nunca llega, y es lo mismo que con la ansiada respuesta de sms, no whatsapp, siempre llega demasiado tarde y no es lo que te esperas o directamente no llega.


Afortunadamente las hay también que a pesar de todo somos afortunadas, aún tenemos a esa persona, o ese par de personas, o ese grupito todavía inseparable, que son nuestra persona, que no nos van a dejar ir.
“You are my person” Christina Yang, Grey’s Anatomy.