Tradiciones de Domingo

Las tardes de domingo en las ciudades pequeñas son tranquilas. Si te acodas en la galería de tu balcón puedes escuchar de todo y lo menos que vas a oír van a ser ruidos de coches, a lo sumo algún autobús haciendo su recorrido.

Desde mi ventana escucho a los pájaros piar y cantar, no los veo, escondidos como están entre las jóvenes hojas de los árboles en flor de esta nueva primavera, pero acompañan mi tarde haciéndola menos solitaria.

Ventanas más allá se escucha a una abuela queriendo reñir a un nieto revoltoso, con muy poco éxito. Incluso desde aquí se percibe con claridad con la regañina es de esas de mentira, de las que se dicen tratando de ocultar un sonrisa, lo que solo las hacen más divertidas y cariñosas.

En esta pequeña parte del mundo, para muchas familias el domingo es el día familiar, el día de la semana que se van a la casa del pueblo a comer como nunca en toda la semana y sobre todo a ver a los abuelos, esas figuras que parecen eternas desde la más tierna infancia de todos los nietos.

Es verdad que en algún punto de esa horrible transición que va de la preadolescencia a la adolescencia, muchos de esos nietos dejan de cumplir con la tradición dominical. Pero todos acaban por volver, ya sea por la necesidad de un buen cocido en un día de invierno, o por los mimos que nadie te puede dar mejor en momentos de necesidad.

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Cafés para el alma de Andrea Rodríguez Naveira está sujeto a Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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Acerca de Andrea

Un cappuccino, mis libros, una puesta de sol naranja y el mar: momentos que no tienen precio.
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7 respuestas a Tradiciones de Domingo

  1. Muy cierto Andre, pasas de que no te gusta a que no te molesta, y luego de que lo necesitas hasta que lo aprecias. Abrazo.

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  2. carlos dijo:

    El Domingo es un día que no pone ningún empeño en ser de provecho. Un beso.

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  3. Es cierto! Hay unos años en que el ritual del domingo es dormir y dormir! Pero se acaba volviendo con necesidad, además a disfrutat de la vida familiar! Bonita reflexión, Andrea! Un abrazo 😊

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  4. Esas tardes de domingo que yo.particularmente detesto.

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