Asthea (Prólogo)

Corría a toda velocidad por el jardín y se reía tanto que se estaba quedando sin aire, pero no podía parar…

– ¿Ves como no puedes pillarme?- Preguntó la corredora por encima de su hombro.

– Vale, tienes razón. ¡Para!- Contestó el perseguidor- ¡Aliena, para!

La niña se paró al comprobar que la distancia era suficiente para atestiguar que había vencido claramente. Se tiró al suelo entre jadeos y risas excitadas, contenta de haber ganado la carrera.

– Te dije que no puedes conmigo corriendo- le dijo Aliena al niño de nombre Karem.

– Acepto esta derrota, pero cuando quieras volvemos a practicar con la espada y comprobamos quien es el mejor, otra vez. – Le recordó mordazmente Karem. Fue un golpe bajo: él tenía dos años más que ella y estaba más fuerte.

Aliena, indignada, cerró ligeramente sus ojos negros y pensó el hechizo que provocaba cosquillas. Tuvo que pensarlo detenidamente, pues no podía arriesgarse a pronunciar mal la palabra y que en lugar de cosquillas, a Karem le saliesen cuernos o algo peor.

La magia es un arte complicado de dominar. En Asthea posee su propio idioma, palabras creadas por los antiguos con el fin de invocar y canalizar las fuerzas de la naturaleza, donde se halla la magia.

“Raer”, pensó rápidamente Aliena mientras sus ojos se abrían repentina y desmesuradamente, como le pasaba siempre que invocaba un hechizo. Notó como Karem alzaba su escudo mágico en torno a sí mismo, pero como siempre, el conjuro de ella fue más veloz  y las traspasó antes de estar protegido por completo, provocando risas instantáneas en él.

– Pero en la magia no me ganas, dos de tres… – murmuró Aliena mientras mantenía el hechizo activo.

– Vale, vale, valeeee. ¡Tú ganas! Pero paraaaa- rogaba Karem rodando por el suelo mientras se retorcía de la risa.

Ellos no lo saben, pero dos pares de ojos los observaban desde lo alto de las almenas del castillo de Asthia. Atentos a cada risa, a cada contacto, ambas miradas se cruzaban con preocupación ante lo que sus ojos videntes preveían…


Un proyecto rescatado va tomando forma, aquí un pequeño adelanto. Espero que os guste!

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Cafés para el alma de Andrea Rodríguez Naveira está sujeto a Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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Acerca de Andrea

Un cappuccino, mis libros, una puesta de sol naranja y el mar: momentos que no tienen precio.
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6 respuestas a Asthea (Prólogo)

  1. carlos dijo:

    Una puesta en situación perfecta con la cual dejar abiertas múltitud de posibilidades. Habrá más?

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  2. Ohhnh Me encanta, Andrea!! 😍 Es muy Idhun!! Tiene continuación? Espero que sí… Aquí me tienes esperando! Un besazo 😘

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