Saborea la infelicidad

No sabía que pasaría con su vida. Todo estaba ya fuera de control, como si fuera la protagonista de una zafia película de sábado noche que era ahora su vida, esa que se había convertido en un desierto baladí sin su consentimiento.

Les ha perdido y no puede remediarlo, por eso cocina, porque el olor de los nuggets freídos en aceite especial de alazor le trae recuerdos de noches especiales en casa, una casa hoy vacía pero en su día llena de pasitos rápidos, risas infantiles y amor.

Piensa y desespera mientras cocina, deseando blandir el cuchillo de la carne sobre la cabeza de su pena, esperando que deje de arreciar en su interior.

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Acerca de Andrea

Un cappuccino, mis libros, una puesta de sol naranja y el mar: momentos que no tienen precio.
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2 respuestas a Saborea la infelicidad

  1. carlos dijo:

    La cocina es un lugar muy apreciado. Un beso
    P.S. Esos nuggets con aceite de alazor están buenos?

    Me gusta

  2. titoito dijo:

    A veces el único lugar que uno puede controlar es la cocina

    Le gusta a 1 persona

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