Sol incesante

Las diez de la noche. El asfalto sigue exudando vapores nauseabundos que continúan mezclándose con el rancio ambiente del mes de agosto.

A las diez y media las ventanas de cada edificio se aprecian abiertas de par en par, vomitando la luz en una invitación silenciosa a los vampiros zumbantes del verano. El barrio entero se oye remover inquieto, frases a media voz, gritos frustrados ocultos tras las cortinas descorridas y ya descoloridas por un sol incesante.

Las once ya. Las calles estrechas y adoquinadas del centro son como un laberíntico hormiguero lleno de abejas obreras descabezadas por las burbujas del alcohol que sudan y se calienta todavía más al ritmo de las canciones del verano, una y otra y otra vez, sin control pero también ya sin pasión.

De las doce en adelante la desesperación es una nube que se condensa encima de mi ciudad, cual campana de contaminación en Madrid o China. Si es día de semana unos pocos afortunados duermen un sueño inquieto y sudoroso procurando no tocar el colchón demasiado, no sea que me vaya a dar más calor, la gran mayoría nos dedicamos a dar vueltas y más vueltas en el dichoso colchón procurando evitar el espacio vital del compañero de cama, no sea que en una de sus vueltas te vayas al suelo.

Ah… Pero si es fin de semana la historia cambia… Las terrazas están a reventar, los paseos al lado del río son un hervidero y las vistas desde los puentes iluminados no tienen precio. Y es que ser libre de la eterna chaqueta que te debe acompañar siempre en Galicia es un gusto… Salvo cuando llega agosto y ya estás hasta el moño del calor y extrañas infinitamente nuestra eterna lluvia…

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Acerca de Andrea

Un cappuccino, mis libros, una puesta de sol naranja y el mar: momentos que no tienen precio.
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5 respuestas a Sol incesante

  1. carlos dijo:

    La ciudad del oro, se encuentra en un hoyo tan profundo que brotan desde el suelo los humores del infierno. La urbe de piedra en lo alto de la meseta en todo el año apenas se aleja unos pasos del invierno. Se ve que somos habitantes de una tierra de extremos.. un beso, desde lejos que sino da calor.

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  2. Jajaja. Incluso en GALICIA se extraña la lluvia tras el verano, al menos yo.
    Saludos

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