SMS, no whatsapp.

Hubo muchas veces que quise llamarte, no, en realidad llamarte no, mandarte un mensaje, pero de aquellos que todavía eran sms, que tenías que contar y acortar las palabras para no pasarte y mandar dos en lugar de uno, de aquellos que no sabías si se habían recibido o si lo habían leído, de los que podían pasar días hasta que te contestaban si la otra persona no tenía saldo. Sí, uno de esos.
Siempre terminaba dándome en los dedos para no escribir ese sms, sí literalmente, como cuando en la escuela a nuestros padres les daban con las reglas en las uñas cuando no se sabían la lección. Tanta indecisión para un sms que sabía desde el primer momento que acabaría escribiéndote, porque al final siempre nos rendimos y ya sea las dos de la tarde o de la madrugada acabamos haciéndolo. Y la respuesta nunca es la que quieres.

Indiferencia: Estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado.
Qué fácil describe la Real Academia Española la indiferencia. Sin embargo cuando se trataba de ti…Bueno, comerse un erizo resultaba más fácil. Esa puta indiferencia que mataba todo dentro de mi. Ese jodido mono de ti que me llevaba de la mano, sábado tras sábado tropezando en tacones demasiado altos entre adoquines. Esa humillante sensación de desprecio que barría mis sentimientos.
Pensar en ti todavía me da ganas de vomitar, de echar fuera todas las palabras atascadas, todos esos sentimientos reprimidos y contenidos, porque querer y decirlo está mal visto, pero odiar y decirlo en voz alta está peor.

 

El tiempo es sabio, dicen. Todo lo cura, dicen. Puede que sí, por lo visto conmigo no funcionan esas mágicas máximas que para el resto de humanos sí valen. Se ve que me he quedado atrapada en la indiferencia de una relación que no era lo que yo creía, en el espejismo de una amistad que no fue tal.
El negocio del perdón debería ser un valor en alza en la bolsa, se busca por todo y a todas horas y se concede con la misma facilidad que se pide, sin tener en cuenta las consecuencias ni lo que provocó en primer lugar esa petición… Los hay que nos cuesta confiar; los hay que nos cuenta perdonar y volver a empezar; También los hay que habríamos dado todo por un perdón, volvemos a empezar?, pero cuando lo quieres nunca llega, y es lo mismo que con la ansiada respuesta de sms, no whatsapp, siempre llega demasiado tarde y no es lo que te esperas o directamente no llega.


Afortunadamente las hay también que a pesar de todo somos afortunadas, aún tenemos a esa persona, o ese par de personas, o ese grupito todavía inseparable, que son nuestra persona, que no nos van a dejar ir.
“You are my person” Christina Yang, Grey’s Anatomy.
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Acerca de Andrea

Un cappuccino, mis libros, una puesta de sol naranja y el mar: momentos que no tienen precio.
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4 respuestas a SMS, no whatsapp.

  1. Yo tambien he pasado por esa situación y al final, todo pasa. Quédate con la gente que sí que cuenta contigo, esa gente sí vale la pena.

    Un beso,
    Patri.

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  2. Chaos dijo:

    You are my person 🙂

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  3. Yo creo que a todo el mundo le toca pasar por algo parecido…
    Gracias por tus palabras Patri!
    Un beso, Andrea

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